jueves, 14 de abril de 2011

Marcha blanca

Crónica Marcha blanca
Martín Gómez
Eran las 4 de la tarde del día 6 de Abril del años en curso, en el monumento llamado “La paloma de la paz” ubicado en el norte de la ciudad de Cuernavaca Morelos había una multitud vestida de blanco. Cada vez llegaban mas y mas personas, algunos con carteles otros con mantas. No había una edad predeterminada, viejos, jóvenes y hasta niños llegaban a “la paloma”.  Las clases sociales no existían ahí, todos estaban por una causa y eran unos solo.
El escritor y poeta Javier Sicilia había convocado esta reunión que empezaría en la famosa glorieta y terminaría en el primer cuadro de “la ciudad de la eterna primavera” para exigir que pararan de matar personas en este estado. Javier perdió un hijo en días anteriores y es por eso que convocó al pueblo a levantar la voz.
El pueblo respondió sobremanera, la cita fue a las 5 y puntual empezaron a caminar hacia la (ahora removida) glorieta de Emiliano Zapata. Se quedaron a la mitad, Javier Sicilia todavía no llegaba. Eran las 5 de la tarde y el sol pegaba de lleno a todos los asistentes de esta marcha. Con gorras, sombreros, paliacates, bloqueadores y hasta sombrillas se cubrían de asfixiante sol. Una señora de aspecto cansado incluso intentó (en vano) cubrirse con un folleto en el cual explicaban los motivos de la marcha.
Mientras la multitud esperaba, los fotógrafos hacían su trabajo y tomaban fotos desde arriba del puente ubicado justo enfrente de la zona militar. Habrán salido grandes fotos, la reunión de personas cubría toda la calle desde una glorieta hasta la otra cubriendo la calle en su totalidad en el sentido de este a oeste.
Había fotógrafos también entre la gente y unos aprovecharon el momento en que varios niños de la escuela Waldorf tenían en sus manos carteles y con una sonrisa los mostraban a las cámaras. Algunas personas saludaban a sus conocidos y se notaba la impaciencia por comenzar la gran marcha. Unos gritos de una bocina sobre una “combi” anunciaban que en unos minutos daría comienzo esta protesta.
Por fin, el hombre que todos esperaban llegó y avanzo entre un mar de fotógrafos hasta delante de la marcha. Los gritos empezaron: “Javier – Sicilia – Esta es tu familia “ gritaban unas señoras empezaron el grito y se propagó cual bacteria. Sicilia agradeció el gesto levantando el brazo derecho y empezó la marcha. 
La “caravana” pasó frente a los boquiabiertos policías de tránsito que estaban deteniendo a los carros. Doblo a la izquierda sobre la calle Emiliano Zapata, algunos conductores quedaron atrapados en sus carros hasta que pasó la marcha entera. Intentaron quejarse inútilmente con el claxon de sus carros.  La caravana siguió con gritos (muchas con rimas, otras no tanto), música y poesía hasta llegar a las instalaciones de la 24ava zona Militar y a las instalaciones procuraduría general de justicia.  En ambas Javier Sicilia pronunció un discurso que duró unos minutos y siguió adelante con todas las personas a sus espaldas.
Cuernavaca nunca había visto eso, los trabajadores de todas las tiendas a lo largo de la avenida Emiliano Zapata y salieron a las banquetas a ver el inusual evento. “no somos uno, no somos 100, pinche gobierno cuéntanos bien” se escuchaba al unisonó. Un muñeco de trapo parecido a un espantapájaros con la foto del presidente de la república y con un cartel en el pecho que decía “si tomas, no gobiernes” pasó entre el público cargado por un señor con un frondoso bigote.
Mientras avanzaba la marcha, los gritos también iban cambiando. Frente a las instalaciones militares se escuchaba: “Cuernavaca no es cuartel” y cuando se veían oficiales de la policía el grito era “más poesía, menos policía”.  Frente a las instalaciones de la “procu” eran diferentes. “esos son, esos son los que chingan la nación”.
Cuando volteabas al suelo veías unas siluetas dibujadas con aerógrafo que simulaban personas muertas y sobre ellas había pintura roja obviamente haciendo alusión a todos los muertos que hay día tras día en la ciudad, en el estado y en el país.
A media marcha, era visible el cansancio de los presentes. Pero no hubo una sola queja, estaban ahí por convicción propia y estaban decididos a llegar al final o así lo expresaban. Una mujer de avanzada edad dijo: “ya no estoy para estos trotes, pero me cae que la causa lo vale” y avanzó con paso firme por “la carolina” (colonia del centro de Cuernavaca).
Al final de la marcha se pudo ver una mujer con zancos vestida de blanco como todos, ondeaba una bandera blanca y tenía escrito en el pecho la palabra “libertad” una sonrisa inundaba su cara y se movía de lado a lado para mantener el equilibrio en los zancos.
La marcha llegó a su destino, el palacio de gobierno de la ciudad de Cuernavaca. Estaba ya un micrófono y una tarima preparada. Javier Sicilia habló frente a los cansados marchistas, el discurso hablo de solidaridad, de combatir la violencia con amor. De los códigos que deben seguir el crimen organizado. De lo sagrado que resulta la ciudadanía y que se tenía que respetar.
No habían llegado todos, la marcha se extendía cual serpiente por las calles de Cuernavaca y muchos solo llegaron a escuchar las palabras finales de la persona responsable de convocar a esta marcha. Muchos utilizaron los puestos vecinos al palacio de gobierno para refrescarse con alguna bebida después de la marcha.
Al final del día, cuando la noche calló Javier Sicilia declaró que se quedaría en un plantón en plaza de armas y daría de plazo hasta el 13 de abril para que el gobierno diera cuentas de los asesinos de su hijo.
Los acontecimientos que desató ese hombre no se olvidarán. La voz del pueblo se alzó, Cuernavaca nunca había visto nada así y se unió para declarar que ya está “hasta la madre” de tanta violencia, de vivir con miedo y de callarse cuando los muertos se acumulan por montones en estas calles que alguna vez fueron turísticas.
Javier Sicilia convocó a una nueva “marcha del silencio” el próximo 7 de mayo pero ahora rumbo a la ciudad  de México. Pide que se haga nacional y que todo México se una al grito de “ya estamos hasta la madre” de esta violencia que azota al país.

domingo, 13 de marzo de 2011

Del pueblo y para el pueblo


Del pueblo y para el pueblo

Entrevista a Antonio Morquecho (Premio nacional de periodismo ciudadano 2006)

Entra a un salón de clases un hombre de tez morena, un poco bajo. Tiene en el cabello ligeramente peinado hacia el lado izquierdo, una mirada analizadora y una sonrisa que revela un hueco entre su incisivo central y el incisivo lateral derecho. El hombre viste camisa blanca de manga larga un pantalón de vestir oscuro y unos zapatos un poco gastados. A la altura de la cintura en el  cinturón, lleva una funda de celular que muestra el escudo del equipo al que es aficionado, los pumas de la universidad. El hombre es Antonio Morquecho, premio nacional de periodismo ciudadano 2006. Un orgulloso morelense que arriesga la vida cubriendo la noticia en este, su estado. Cuando se coloca al frente de la clase observa con rapidez las miradas de los alumnos que lo abordarán con preguntas. Lanza una pequeña mirada cómplice y tímida a su hermano que entró detrás de él y nos dedica de nuevo su particular sonrisa.  
Empezó con una introducción previamente ensayada.
­­--Mi nombre es  Antonio Betancourt Morquecho, nací en Jojutla, Morelos. Estudié Administración de empresas turísticas. Dijo mientras la sonrisa salía por tercera vez desde su llegada, viendo como algunos se sorprendían de lo que estudió.
--El periodismo lo aprendí de manera empírica, estudié Administración pero no era mi pasión. Lo estudié porque mi madre me lo pidió. Yo quería ser soldado (la sonrisa se hace más grande) pero mi madre me convenció de ser un administrador.
Casi al final de cada frase voltea a ver a la profesora de la clase sentada detrás de su escritorio en busca de aprobación y busca de igual manera la mirada alentadora de su hermano.
--Desde el punto de vista personal, pregunta una alumna ¿Usted es periodista dentro de la administración o administrador dentro del periodismo?
--Conjugo los dos, un periódico, una estación de radio, una página de Internet son totalmente una empresa y la empresa se mantienen a través de las ventas y esa es una función del administrador. A parte para ser periodista hay que serlo las 24 horas del día todo el año.
--¿Qué significa para ti tener tu propio corrido?
Antes de contestar el video que ya estaba preparado es reproducido en la pantalla del aula. Los alumnos miran el video con atención mientras Morquecho apenas ve la pantalla.
--Comentarles que estamos en algunos trámites con la PGR debido a que este corrido es considerado como un “Narco corrido” y se necesita un permiso especial para publicarlo. El corrido me hace comprender que cumplimos un ciclo en la vida y la canción se tiene que quedar. Tú te vas pero las nuevas generaciones te van a recordar a través de un corrido que es mucho más público. El premio de periodismo lo recordará la familia pero el corrido va más allá.
Ante la sorpresa de algunos, Morquecho deja ver que le emociona más el corrido que fabricaron para él que el premio nacional de periodismo que recibió por el estupendo trabajo que realizó cuando hubo el problema del basurero de Tetlama.

--A quién le dedicas al premio nacional de periodismo?
Sin titubear Antonio Morquecho responde
--A mi madre, de hecho me presento como Antonio Morquecho en honor a mi madre, porque Morquecho no es mi primer apellido.
Todo esto lo explica con ademanes
--¿Qué opinas del  problema que está pasando el documental “Presunto culpable”?
--Es pura publicidad. Crea una polémica para lograr tener más auditorio. Existen una serie de negociaciones, hay una denuncia contra el gobierno y un trato para lograr tener más gente dentro de la sala gracias a la publicidad que se le dé.

--¿Cuál sería la estrategia para combatir el Narcotráfico en México?
Piensa un momento y mira hacia la ventana.
--Respetando el espacio de ellos, nada más, se acaba la guerra. No se puede erradicar, recuerda que el narcotráfico es como células. En Morelos llegan varios cárteles y se enfrentan entre ellos. Actualmente el que trabaja en Morelos es “El Cartel del Golfo” y se está peleando con la “Familia Michoacana”.
--¿Cuál la profundidad del narcotráfico?,
--Estamos hablando de empresas, transportes. Todos tienen sueldo, los llamados “Halcones” que vigilan por donde pasa el ejército y el policía también. Eso hace difícil de erradicar este fenómeno.

--Cómo es un día normal en la vida de Antonio Morquecho?
Mira a su hermano y dice:
--eso voy a dejar que te lo responda él.
Dice apuntándolo con el dedo. Todas las cabezas lo voltean a ver y un poco de nervios se presenta y empieza a narrar.
--Ayer domingo a las 7 de la mañana ya estábamos en la moto y hasta las 11 12 de la noche le paramos. Tenemos los días agendados de las próximas semanas.
Concluye orgulloso. Este segundo hombre es muy parecido a su hermano, tiene un corte de cabello diferente y una mirada más dura, que se ablandece un poco al momento de hablar.

El tiempo de la clase se acaba y Antonio Morquecho se despide no sin antes aceptar gustoso las fotos del recuerdo que piden los alumnos. El es Antonio Morquecho, un hombre del pueblo y para el pueblo.

lunes, 28 de febrero de 2011

Propósito

En este Blog subiré todos mis trabajos para la materia de "Géneros periodísticos"